Buren Intra-matic, la elegancia de los micro-rotores

Buren Intra-matic, la elegancia de los micro-rotores — portada

Hay relojes, precisos, fiables y robustos, y hay relojes elegantes, hipnóticos y salvajes que rugen como una vieja Harley, y si además dan la hora…

El propietario de este reloj es un reciente motero cincuentón que, navegando por Wallapop, vio anunciado este Buren Intra-Matic de microrrotor. Le llamó la atención la palabra «microrrotor». Dice que el nombre le sonaba al rugido de su recién adquirida y mítica Harley-Davidson Fat Boy, igual que la que monta Arnold Schwarzenegger en Terminator —será por la sucesión de erres—. Compró el reloj por mucho menos de lo que cuesta la moto, sin preocuparse demasiado por el funcionamiento: el anuncio decía que las agujas se movían.

El reloj tiene un aspecto estético correcto, con algunos arañazos en la caja “savonnette” dorada de 20K. El cristal de plexiglás tipo lentilla es muy fino, rayado y casi roto, habrá que sustituirlo. La corona y la tija también están en mal estado y sólo forzando, -cosa que hago con mucha precaución para que las cosas no vayan a mayor-, cede y se le puede dar un mínimo de cuerda al reloj.

Abrimos la tapa del reloj y… ¡Ah! El microrrotor no está, lo que para un reloj de microrrotor viene a ser lo mismo que la patata a la tortilla de… Bueno, no todo son malas noticias: al menos el reloj viene con una bonita caja en rojo «putón» que parece la original.

Buren Intra-matic, la elegancia de los micro-rotores — foto 3

La historia de los relojes de microrrotor empieza en 1958, cuando la marca Büren presenta un reloj automático —es capaz de darse cuerda a sí mismo transformando la energía cinética del movimiento del brazo— con un rotor integrado dentro del movimiento. Büren lo llamó rotor planetario porque se ubica en la periferia como los planetas alrededor del sol, y no en el centro, como ocurría en los relojes automáticos hasta la época —y también en la mayoría de los actuales—. La ventaja de este sistema es que adelgaza el movimiento, que en este modelo Buren 1280 solo tiene 2,85 mm de altura, un hito para la época. El rotor es también más pequeño y por eso caló la denominación microrrotor. Además, otra marca Universal Genevé, que competía por la misma innovación, lanzó simultáneamente el modelo microtor ( y lo digo bien) Polerouter. Con tanto microtor-microrrotor, ahora entiendo la onomatopeya con el run-run de la motocicleta.

Le comunico al propietario que la reparación no va a ser barata: los relojes de microrrotor como este, de los años 60, ya no se fabrican y las piezas, cuando las hay, son caras. No parece importarle demasiado; se acaba de divorciar y vida solo hay una. Lo veo con su chupa de cuero negro, botas altas, gafas Ray-Ban y el Buren en la muñeca. ¡Sayonara, Baby!

Me pongo manos a la obra. El dial está impecable y guarda un pequeño recordatorio: la firma del artesano que lo hizo. Este tipo de marcas semiocultas son bastante habituales; ya se sabe: todo es vanidad. El movimiento parece estar en buenas condiciones, pero está sucio y tiene algunos restos de aceite seco incrustado en el puente del tren de engranajes.

El puente del volante está muy arañado; seguramente lo han manipulado, con poca pericia, y lo han terminado de fastidiar.

La fricción continua ha erosionado el canal por donde pasa la tija. Puede ser una de las causas del mal funcionamiento del mecanismo de remonte. Espero que una vez limpio no afecte mucho porque sería una reparación muy complicada.

¡Es Increible la cantidad de piezas que monta este calibre! Seguro que no envidia las de la Harley de su propietario. Nuestro movimiento está listo para una ducha fresca.

Buren Intra-matic, la elegancia de los micro-rotores — foto 12

Las piezas lucen mucho mejor después de pasar por el Balneario.

Ahora toca reparar la raqueta. Con sumo cuidado presionamos con ayuda de la Horia. Hay que elegir el yunque y el “tas” adecuado, y presionar los bordes exteriores de la raqueta sin dañar el mecanismo antichoque del reloj, – el famoso Incabloc -. El margen de error es tan sólo de 100 µm, no nos podemos pasar ni un pelo1.

Engrasamos adecuadamente: una gotita mínima en los rubíes del Incabloc hace su magia reduciendo la fricción y el desgaste. No queremos que nuestro cliente nos visite tanto como la Harley visita el taller.

I. T. V. pasada con éxito. Adelanta un segundito al día y yo creo que podemos aceptarlo; no se trata de que vaya como un reloj atómico, para eso ya tenemos el móvil.

Buren Intra-matic, la elegancia de los micro-rotores — foto 22

Nuestro Buren ha quedado como nuevo. Es un reloj muy elegante, extremadamente delgado como la nueva novia del cliente. Aunque para ser honesto no sé cómo casará con su look motero, su Buren “Thin Watch” junto a su Harley Fat Boy.

Le pediremos a nuestro motero que traiga una foto, creo que quedará contento con la reparación y nos visitará más veces.

Hasta la vista, Baby !!!

Notas

  1. El tamaño de un pelo está entre 50-100 µm. ↩

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